El slow life, la naturaleza y el relax

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Hace tiempo que venimos escuchando el concepto de slow+lo que sea. Parece que en este mundo de ajetreo y locura, donde todo era para ayer y las jornadas laborales duran lo que quieras echarle al día, se quiere volver a conceptos que antes la gente ponía en práctica sin nombrarlos: el aperitivo con familia o amigos, la siesta después de comer, los paseos por la tarde sin rumbo fijo y sobremesas olímpicas después de cenar. ¿Quién no quiere eso?

 

El caso es que en verano se puede bajar el ritmo un poco y disfrutar de los pequeños placeres de la vida: el calor del sol en la cara y la sensación de arena en los pies, el terraceo desenfrenado y planes nocturnos que no pesan.

 

Para nadie es un secreto que estar en contacto con la naturaleza nos hace sentir bien. Sin embargo hay voces de expertos* que aseguran que los entornos verdes favorecen el bienestar psicológico, mejoran nuestra atención y reducen la irritabilidad y la agresividad; desde el punto de vista del bienestar físico, favorecen la pronta recuperación de pacientes que han padecido o

 

La naturaleza tiene la capacidad de conectarnos con nosotros mismos de manera sana y relajada. Por eso las tendencias en decoración y la slowlife pretenden acercarnos siempre a materiales como la piedra y la madera.

 

Al final, de lo que tratamos es de buscar paz y relax para coger fuerzas y soportar un otoño e invierno vertiginoso. ¡Felices vacaciones a tod@s!

(*Un estudio en la revista Observer de la Association for Psychological Science de Estados Unidos).